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OPINIÓN VÍA: Héctor Estrada

El plan del gobierno federal para llevar a la quiebra y vender lo queda del Servicio Postal Mexicano (SEPOMEX) tuvo una de sus mayores expresiones de agonía en Chiapas éste miércoles cuando alrededor de 105 trabajadores de esa dependencia denunciaron la aplicación de un despido masivo sin justificación alguna.

Los trabajadores, lógicamente angustiados por la decisión de las oficinas centrales, se manifestaron y tomaron las instalaciones de SEPOMEX en Tuxtla Gutiérrez, ante lo que parece una determinación cupular irreversible, con jubilaciones sin pensión y finiquitos programados e innegociables.

Y es que el plan nacional para orquestar la desaparición del Servicio Postal Mexicano no es nada nuevo. Tuvo sus primeras propuestas serias durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, pero fue finalmente Enrique Peña Nieto y su grupo de “asesores” quienes le dieron seriedad al asunto para iniciar formalmente la estrategia de liquidación y comercialización.

Tal como se hizo con otros organismos como “Luz y Fuerza del Centro”, durante los últimos 15 años SEPOMEX ha sido empujado lentamente al precipicio. Se ha enfilado voluntariamente a una quiebra que justifique su inminente licitación o venta. Así lo demuestran los datos revelados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

En el Informe de la Cuenta Pública 2013, la ASF encontró que SEPOMEX obtuvo ingresos por 2 mil 544 millones 669 mil pesos por la recepción, transportación y entrega de correspondencia y paquetería. Pero de ese monto, 8 millones 482 mil pesos no se registraron como ingresos y el órgano público no pudo responder en dónde están.

Además, el Servicio Postal Mexicano canceló -sin justificación, según la ASF- mil 065 facturas emitidas en 2013, las cuales ascienden a 21 millones 974 mil pesos. Entre los clientes que fueron perdonados del pago de estas facturas están Banamex, el Servicio de Administración Tributaria (SAT), el Consejo de la Judicatura Federal, la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Educación Pública.

Según la ASF, del 2000 al 2013, SEPOMEX acumuló deudas por 294 millones 848 mil pesos; y de las que no se realizan “gestiones de cobro oportunas”. Sin embargo, se estima que para este año la deuda podría haberse duplicado, sin que hasta el momento se haya implementado un plan de rescate para saneamiento de las finanzas.

El órgano contralor indaga actualmente la licitación pública nacional electrónica LA-009J9E001-E26-2016, relativa a la contratación del mantenimiento preventivo y correctivo para parque vehicular con motor a gasolina y diésel, donde se detectaron inconsistencias y manipulación por montos superiores a los 50 millones de pesos.

El despido de los trabajadores del servicio postal en Chiapas es uno de las tantas liquidaciones aplicadas durante los últimos tres meses en entidades como Yucatán, Oaxaca, Veracruz y Morelos donde han sido despedidos más de 300 empleados que se suman a la larga lista de ex trabajadores postales metidos en litigios laborales.

Pues hasta febrero de 2015 el Servicio Postal Mexicano reportó más de 3 mil 57 juicios laborales, que representan un pasivo contingente por 493 millones de pesos. Monto que se ejercerá en el momento en que se obtenga una sentencia desfavorable. Las demandas son por conceptos de reinstalación, indemnización, compensación, prima de antigüedad, retiro voluntario y otros.

La desaparición de SEPOMEX es un asunto ya inevitable que deberá estarse consumando para antes que concluya la administración de Peña Nieto y se concrete la licitación de esta añeja empresa federal para quedar, seguramente, en manos de amigos presidenciales o empresas altamente solventes como DHL quien ya ha mostrado interés al respecto.